LOS HOLANDESES REDESCUBIERTOS EN EL PRADO

Vuelvo a abrir la puerta de “nuestro espacio del arte” para invitaros a entrar y a disfrutar, esta vez, de la exposición Holandeses en el Prado que podrá vistarse en el Museo del Prado de Madrid hasta el 11 de abril del 2010. Se acaba de publicar el primer catálogo de pintura holandesa del Prado, una colección muy desconocida todavía, tanto para el gran público, como para los especialistas, por haber permanecido durante mucho tiempo en los depósitos no accesibles del museo. Es una publicación que ha estado precedida por la restauración de la mayoría de estas piezas. Teresa Posada ha organizado la exposición para dar a conocer los resultados de este amplio trabajo de investigación y restauración, la importancia de esta colección y el placer que sintieron los monarcas españoles en adquirir obras de los pintores holandeses desde inicios del siglo XVII.
La exposición se organiza en torno a tres secciones. La primera está dedicada a los cuadros que formaron parte de la colección de los monarcas de la casa de Austria, Felipe IV y Carlos II. Decoraban las estancias del Palacio del Buen Retiro levantado por Felipe IV y del Alcázar de Madrid. Entre ellas, las que más me han llamado la atención, por su carácter italianizante, su belleza y su sensibilidad, muy cercana a Claudio Lorena, han sido los paisajes de Jan Both, del que os muestro un ejemplo no perteneciente a la pinacoteca madrileña.
Las diferencias políticas con las Provincias Unidas, independizadas de la monarquía española, no impidieron que los Austrias admiraran el talento de esta escuela pictórica.

La segunda sección está compuesta por obras holandesas adquiridas por los reyes de la casa de Borbón. Una de las tesis de la exposición es el cambio de gusto que se impone en España con la llegada de los Borbones en el siglo XVIII. Es una tesis que ha sido ampliamente sostenida por el mundo académico hasta no hace mucho, pero recientes investigaciones y otras exposiciones que hemos tenido ocasión de comentar, como la de Brillos en bronce del Palacio Real, permiten pensar lo contrario o, al menos, matizar esta hipótesis. Las propias obras exhibidas en esta exposición no me permiten observar claramente tal giro en el gusto artístico. En esta sección podemos ver marinas, paisajes invernales, escenas de género, batallas y pintura de historia. Pero la estrella es sin duda el magnífico cuadro de Rembrandt adquirido por Carlos III, antes conocido como Artemisa, y ahora identificado como Judit en el banquete de Holofernes. Me ha entusiasmado una Vanitas de Steenwijck que aquí os muestro, donde el pintor ha representado una bolsa de viaje entre los objetos distribuidos encima de la mesa como símbolos de la vanidad del mundo. La vida es un puro viaje.

La tercera sección incluye las adquisiciones de cuadros holandeses que ha ido realizando el Prado desde el siglo XIX, entre ellas varios bodegones, llamados “monocromos”, de Pieter Claesz y de Willem Claesz Heda, dos retratos de Gaspar Netscher o un Filósofo de Salomon Koninck del círculo de Rembrandt. La exposición permite redescubrir la maestría de los artistas holandeses. ¡Que la disfrutéis!
Un saludo,

Diana Carrió-Invernizzi

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Un comentario el “

  1. Hola Diana,Muchas gracias por la publicación de “Los Holandeses en El Prado”. Me gusta mucho la escuela pictórica holandesa, en especial las marinas y los paisajes helados con patinadores.Seguro que aprovecharé mi próximo viaje a Madrid para visitar la exposición.Saludos,Ramón

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