CAMINO A SANTIAGO

Hace ya un par de años de aquello, pero la experiencia mereció tanto la pena que repetiría con los ojos cerrados. Sea por deporte o por espiritualidad, siempre es un camino de buen rollo y de buena gente. Y de románico, mucho románico. Tanto, que no terminaría nunca. Por eso yo quiero contaros mis pequeños descubrimientos del Camino, esos que más me impactaron por un motivo o por otro, y que, sobre todo, son más desconocidos. O al menos lo eran para mí.

Las peregrinaciones a Santiago comenzaron al poco de descubrirse sus restos, en el año 813, pero tendrá su gran impulso como lugar de peregrinación a partir del siglo XII, en pleno románico. A partir de los siglos XIV y XV perderá gran parte de su importancia, debido a las guerras, la Reconquista, el Cisma de Occidente, y, posteriormente, la expansión de la Reforma Protestante.

En las últimas décadas del siglo XX el Camino volvió poco a poco a recobrar importancia, devolviendo la vida a pequeños pueblos casi abandonados que hoy día son parada y descanso para el peregrino.

No teníamos muchos días, así que comenzamos en O Cebreiro, en lo que es ya la primera etapa dentro de la comunidad gallega. La lluvia, el viento y la niebla nos acompañaron durante los veintitantos kilómetros que nos separaban de Triacastela. Su iglesia, dedicada al Santo como otras muchas en el Camino, es de origen románico, con planta rectangular y construida con la piedra típica de la zona. La fachada y la torre se agregaron posteriormente, a finales del siglo XVIII; esta última lleva en su cuerpo central un bajo relieve con los tres castillos, símbolo que da nombre a la población.

Iglesia de Santiago, Triacastela. En la torre puede apreciarse el relieve de los tres castillos.

La Iglesia de San Salvador de Sarriá nos esperaba en la siguiente etapa. La entrada por su muro norte está decorada con una estructura formada por dos arquivoltas apuntadas, encima de un tímpano decorado con un bajorelieve bastante peculiar, que muestra a un Pantocrátor, muy característico en el románico pero también en el arte bizantino. Representa Cristo en majestad esquemático y simplificado. A ambos lados de esta figura aparecen dos árboles, de cuyos troncos salen ramas con hojas, rematados con dos cruces griegas. Parece ser, además, que los herrajes de la puerta son los originales.

Puerta norte de Iglesia de San Salvador, Sarriá.

Una vez más, la Iglesia de Santa María de las Nieves de Leboreiro, del siglo XIV, nos sorprende por su sencillez. Perteneciente al románico tardío, sus pequeñas dimensiones, sus piedras envejecidas, el pequeño atrio al que se accede por una sencilla puerta de madera y el tímpano de su portada de granito rosa con la imagen de la Virgen esculpida le dan un encanto especial. La cabecera, parte más noble de la iglesia, pues es donde se sitúa el altar, se encuentra en el extremo oriental del edificio, como dicta la norma románica, para poder así recibir los primeros rayos del día.

Iglesia de Santa María de las Nieves, Leboreiro

Quiero terminar este breve camino ya en Santiago, pero no en su catedral, sino en la Iglesia de Santa María Salomé, del siglo XII, única iglesia española dedicada a la madre del Apóstol Santiago y San Juan Evangelista. Románica en sus inicios, sólo conserva de este estilo la portada, los muros y algunos detalles más; el interior es casi en su totalidad del siglo XIV, y tiene una torre barroca del XVIII. Como el resto de las que he mencionado, me encantó por su sencillez, pero también por los rastros de color que aún se aprecian en las piedras de la fachada. Éste fue mi descubrimiento más sorprendente en cuanto al arte: los muros, las fachadas e incluso los interiores no siempre fueron grises, sino que era habitual que estuviesen pintados. Yo hasta entonces no me había dado cuenta; pero aquí os dejo una foto de la fachada, donde aún se aprecian tonos azulados, verdes o amarillos.

Bibliografía recomendada (guías, novelas y más):

Anguita Jaén, Jose Mª. “El Camino de Santiago: guía práctica del peregrino”. Ed. Everest, 2004.

Asensi, Matilde. “Iacobus”. Plaza y Janés, 2001.

Asensi, Matilde. “Peregrinatio”. Planeta, 2003.

Atienza, Juan G. “Leyendas del Camino de Santiago”. Edaf, 1998.

Coelho, Paulo. “El peregrino de Compostela: diario de un mago”. Planeta, 2006.

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Un comentario el “CAMINO A SANTIAGO

  1. ¡Hola Beatriz! Cada vez que escucho o leo algo sobre el Camino de Santiago me entran más ganas de hacerlo. Me llama la atención que cada persona encuentre algo diferente durante su ruta que, de alguna forma le cambia, le hace pensar. El recorrido que haces por las iglesias románicas que te ibas encontrando, sobre todo la de Santa María de las Nieves, me recuerda a una pequeña iglesia prerománica(s XII) que se encuentra en San Antolín de Bedón, en Asturias. Está declarada Patrimonio de la Humanidad. Cada verano me sorprende, es como si no la hubiera visto nunca, algo mágico hay en su entorno que hace que te sientas pequeño, trasladado al pasado y si, que sientas una gran serenidad espiritual.

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