Fin de semana en Venecia

Hola compañeros:
Por fin, y después de bastante tiempo hemos podido coger unas mini vacaciones de 3 días  en mayo aprovechando el puente del día 15. El punto de destino ha sido Venecia, ciudad que quería conocer  hace mucho tiempo,  desde mis lecturas de  Emilio Salgari.

Avión desde Madrid, y llegada al aeropuerto Marco Polo sin problemas. Recogida de maletas y salida rapidito para coger un motoscaffo o el hydrobus, a elegir. El motoscaffo llega antes y como no andamos sobrados de tiempo y somos cuatro, pues adelante. La singladura hasta la isla, el paisaje, el olor a mar, me trasladan a un mundo diferente, apasionante incluso.

Llegada al hotel, escalada hasta la puerta, puesta a punto, y a la calle. Como estamos cerca de la plaza de San Marcos, nos dirigimos hacia allí. Lástima, obras en la plaza. No se puede subir a la Torre, y a  la entrada de la Basílica una cola importante. Bien, fotos y volveremos más tarde.

Uno de mis máximos puntos de interés era la escultura de la Tetraquía; la busco pero hay mucha gente y no la encuentro. Continuamos por la plaza hacia el puerto, y por fin, a mi izquierda, ahí está. Foto de rigor al máximo exponente en piedra del trabajo en equipo.

Continuamos caminado a la orilla del Gran Canal, y vemos, a ntra. Izq. el Puente de los Suspiros, que está… ¡en obras!, cubierto por un gran telón de VOD… una compañía de telefonía móvil. Este no lo vemos pues.
Nos dedicamos a callejear. La ciudad es sorprendente y maravillosa. Está llena de callejuelas, pequeños rincones, puentes entre casas, puentes que enlazan casas con calles, etc. Un espectáculo para la vista; y sin coches, todo a pie o si se quiere en góndola. 

     
Nos dirigimos al puente Rialto  por encima del Gran Canal. Una auténtica maravilla, lleno de gente, claro está.

Después de las compras de rigor, y paseando, paseando nos encaminamos a la estación de tren. En una zona de callejuelas nos perdemos, y le preguntamos a un paseante, belga, tan perdido como nosotros. Aparece una pareja italiana, que no es de Venecia, y tampoco sabe guiarnos. En la ciudad los carteles de dirección los colocan normalmente los comercios, no son públicos. Decidimos movernos con nuestro propio GPS (o sea, pura intuición) y tras 20 minutos acabamos apareciendo de nuevo en el Gran Canal… bien, a partir de ahí ya sabemos movernos. Cena en un restaurante a la orilla del Canal,  hydrobus 1 y a San Marcos… con aqua alta. El agua no proviene del canal, proviene de las canalizaciones internas, como una surgencia. Rodeo a la plaza y al hotel.

Sábado: desayuno, visita a la Iglesia de San Moisés, junto al hotel. Visita al Museo de la Marina Veneta, barco que nos llevara a Burano y llegada. Es una pequeña isla, con casas pintadas de vivos colores, que en su día servían como guía a los barcos y una iglesia cuya torre esta… inclinada; como la de Pisa, pero no tanto. Parece que en la zona hay muchas debido a los pocos cimientos.

Comida, tiendas y vuelta a tiempo para una audición de las 4 estaciones de Vivaldi en la antigua iglesia (ya no en activo) junto a la Torre del Reloj de San Marcos. Cena, hotel y el Domingo por la mañana aguacero, avión y vuelta a Madrid. No ha habido tiempo para más.
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